aun más historias para no dormir

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1) ella me trajo las sonrisas de un grupo de técnicos de sonido en una pecera. escuchaban algo tan mágico y especial que no podían evitar sonreir emocionados, sin mirarse, sabiendo que vivían algo irrepetible que quedaría siempre guardado en un sitio preferente de su memoria. 2) rescató una de las vivencias que sin duda más la han traumatizado y me la expuso sin dejarse detalle, como nunca se la ha contado a nadie. la vi frágil, sola, asustada, temiendo que esa pena se extendiera como sangre por sus venas. 3) me regaló el color del mar, su olor, la sal en el aire, su rugido poderoso, ese momento preciso en el que se confunde con el cielo. 4) ella me dio su cuerpo para que yo lo amasara y lo destrozara, para que le hiciera mil veces el amor más bruto y pleno, para que durmiera sobre su pecho, para que contara sus pecas. 5) me prometió que me daría su tiempo, que sería mi periodista, que escudriñaría cada recodo de mi extraña cabeza hasta sacar todo lo que podía darle. mi infancia, mis viajes, mi juventud. el amor, el odio, el miedo, las decepciones, las experiencias. las noches más negras, mis primeros vuelos, mis locuras y mis necesidades. ella lo quería saber todo de mí. 6) quería ponerle voz a traves de la suya a aquellos que ya no estaban con ella y que habían sido tanto en su vida. deseaba darme sus recuerdos, hablarme tanto que al final esas figuras fueran para mí realidad pura y no sombras que nunca vería, necesitaba transmitirme ese amor por lo que no conozco y hacerlo realidad a mis ojos. 7) sin saber muy bien porqué sabía que su camino era el mío y eso era lo que quería hacer. pero tenía miedo. 8) tenía dentro de sí millones de letras que acompañarían mis noches. 9) llenó mis oídos de miel (otra vez repitió porqué yo estaba fuera de este mundo, porqué era mejor que cualquiera)





qué hermoso es
("Un bello dia veremos levantarse un hilo de humo en el extremo confín del mar. Y después aparece la nave. Y después la nave es blanca. Entra en el puerto, truena su saludo. ¿Ves? ¡Ha venido! Yo no voy a buscarlo, yo no. Me pongo ahí, en lo alto de la colina y espero, espero mucho tiempo. Y no me importa la larga espera. Y, salido de entre la multitud de la ciudad, un hombre, un pequeño punto, sube por la colina. ¿Quién será?, ¿quién será? Y cuando esté aquí, ¿qué dirá?, ¿qué dirá? Llamará: - Butterfly- desde lo lejos; yo sin responder. Estaré escondida. Un poco por bromear, y un poco por no morir al primer encuentro. Y él, un poco ansioso, llamará, llamará; “Pequeñita, mi pequeña esposa, perfume de verbena”, los nombres que solía llamarme. Todo esto sucederá, te lo prometo. Guárdate tus temores, ¡yo con segura fe lo espero!")

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